Anticapitalistas en la Otra

Anticapitalistas en la Sexta es un espacio de discusión y organización política de carácter anticapitalista e internacionalista, que busca enlazar las luchas y fortalecer la unidad de las y los trabajadoras de la Ciudad, el Campo, el Mar y el Aire, y del resto de l@s explotad@s por el sistema capitalista para avanzar en la construcción de un Programa Nacional de Lucha y su Plan de Insurrección. Como segundo propósito buscamos difundir las luchas, denuncias y actividades de los adherentes a La Sexta en el país y el mundo, y también de todos aquellos que que sin ser parte de La Sexta se encuentren abajo y a la izquierda.

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Video del mes: Palabras del mes: Es preciso no olvidar que en virtud y por efecto de la solidaridad del proletariado, la emancipación del obrero no puede lograrse si no se realiza a la vez la liberación del campesino. De no ser así, la burguesía podría poner estas dos fuerzas, la una frente a la otra, y aprovecharse, por ejemplo, de la ignorancia de los campesinos para combatir y refrenar los justos impulsos de los trabajadores citadinos; del mismo modo que, si el caso se ofrece, podrá utilizar a los obreros poco conscientes y lanzarlos contra sus hermanos del campo. CARTA DE EMILIANO ZAPATA A GENARO AMEZCUA Tlaltizapán, Febrero 14, 1918

Firma en contra de la reactivación del proyecto de despojo en Atenco

martes, 30 de noviembre de 2010

Conversación con Mumia: Cuando “la justicia es sólo un sentimiento emocional”

Grabación de la llamada telefónica de Mumia Abu-Jamal al estreno del documental Justice on Trial (La Justicia a Prueba) de Big Noise Films, director Kouross Esmaeli y productora Johanna Fernández, en el National Constitution Center de Filadelfia el 21 de septiembre de 2010. La conversación se escucha en inglés en:
––Mumia.
––Hola, hola. (largos aplausos y gritos)
––Mumia, soy Tamika Cage. ¿Cómo estás?
––Hola Doctora Cage. ¿Y tú, cómo estás?
––Mumia, tenemos nuestros panelistas aquí ––el distinguido abogado Michael Coard de Filadelfia, el increíble Linn Washington y el periodista Dave LIndorff…Queríamos darte la oportunidad de platicar un poco con la gente. El lugar está llenísimo. ¿Tienes algo que decir?
––¿Te acuerdas de cuando NO he tenido nada que decir? (risas)
––Noooo.
––Sí, pues primero que nada, quiero agradecer a todas y todos por venir. Cuando me enteré del evento hace unos días, me dio mucha alegría. Su asistencia muestra la vitalidad de nuestro movimiento, de la lucha por la vida, la libertad y la justicia. Por eso, les agradezco mucho personalmente.
“Cuando estaba pensando en el evento me vinieron a la memoria las palabras de nadie más ni menos que el juez Sabo, aunque ustedes no lo crean. Me refiero a las audiencias de apelación del verano de 1995, cuando dijo en público: ‘La justicia es sólo un sentimiento emocional’.
“Me acuerdo que sus palabras me dejaron con la boca abierta. No pude creer que le hubiera escuchado bien. Pero ahí estuvo. ‘La justicia es sólo un sentimiento emocional’.
“De todos los libros, artículos, revistas de derecho y casos legales que he leído durante estos largos años, nunca he visto nada remotamente parecido a esto. Y creo que esto dice tanto sobre Sabo como sobre el estado de Pensilvania y su sistema judicial. Para Sabo, es su verdad. Es solo una palabra, una emoción, un sentimiento, y no una realidad. Y de hecho, él tiene razón en sentido estricto. No es una realidad. Ni siquiera es una aspiración. Es un concepto abstracto, una palabra tan fácilmente desechable como, digamos, ‘constitucional’ o ‘derechos’ o ‘debido proceso’.
“Para un juez que dice tal cosa abiertamente en una audiencia pública, es fácil negarle a un hombre su supuesto derecho a la auto-representación. Es fácil denegar objeciones a candidatos al jurado que dicen abiertamente: ‘No, no creo que pueda ser imparcial’. Es fácil permitir testimonios que él sabe son falsos mientras prohíbe los testimonios de otros testigos capaces de desmentir las falsas declaraciones. Puede denegar cualquier cosa. Puede denegar todo. Porque a fin de cuentas, ‘la justicia es sólo un sentimiento emocional”.
“En realidad, ‘la justicia’ es un término vacío. Puede significar cualquier cosa que el juez quiera que signifique, o nada en absoluto. Porque en esencia, es lo que decía. La justicia no significa nada en este tribunal. No lo pidas y no lo esperes. ¿Un juicio justo e imparcial? Como suelen decir en Nueva York, ‘Olvídalo.’
“Por eso, los casos como el mío fueron enviados al tribunal de Sabo. Él era el respaldo incondicional de la fiscalía y muy hábil para denegar las mociones de la defensa.
“Hace años cuando yo trabajaba como abogado para otros presos, leí las transcripciones de un hombre que había sido enjuiciado en la corte de Sabo. Este joven estaba en una pelea de cuchillos con un hombre mayor. Su abogado había planteado al jurado que el joven, quien fue herido en la pelea, se defendía de la agresión sexual no solicitada del hombre mayor, quien desgraciadamente murió acuchillado. El cuchillo no fue introducido al departamento por el joven, sino que pertenecía al hombre mayor. El jurado encontró al joven culpable de homicidio involuntario.
“El juez Sabo dijo, en efecto: ‘Damas y caballeros del jurado, las reglas de la Mesa Judicial me prohíben comentar sobre su veredicto. Ustedes han encontrado al acusado culpable del homicidio voluntario y les agradezco sus servicios en este caso. PERO SI UNA VEZ EN MI VIDA HE VISTO UN CASO DE HOMICIDIO EN PRIMER GRADO, ES ÉSTE Y AUNQUE NO PUEDO CAMBIAR SU VEREDICTO, TENGO QUE DECIR BLA BLA BLA’.
“No me lo pude creer. Pero ahí estuvo en blanco y negro. Sabo consideraba cualquier veredicto menor que el más duro como una pérdida y un fracaso. Bajo la ley, el jurado pudo haber encontrado al joven culpable de homicidio voluntario, homicidio involuntario o lo pudo haber exonerado por motivos de auto-defensa justificables. Pero para Sabo, el veredicto de homicidio involuntario no era suficiente, y regañó al jurado aún cuando éste, en vista de sus deliberaciones, no tenía otra opción. ¿Sabo actuó de manera justa e imparcial? Sólo si la justicia es sólo un sentimiento emocional.
“A muchos de ustedes, la palabra seguramente significa mucho más. Espero que sí. Por eso, están ahí. Y por eso les agradezco. ¡A movernos! Y que viva John África. Desde el corredor de la muerte, soy Mumia Abu-Jamal. (Aplausos y gritos)
Tamika Cage: Muchísimas gracias, Mumia. Queremos darles a nuestros panelistas la oportunidad de dialogar contigo. Vamos a empezar con Michael.
Michael Coard: Me quedo sin palabras. Iba a hablar pero prefiero que escuchemos al hermano Mumia y le tengo una pregunta: ¿Mumia, cómo mantienes tu cordura? ¿Cómo logras luchar de la manera que haces desde adentro de la prisión?
Mumia Abu-Jamal: Te puede sorprender pero muchas personas me han preguntado esto y a veces respondo: “¿Quién dice que estoy cuerdo? (risas) No sabría decirte. Estoy loco de remate”. (risas) No, pero en serio, para ser honesto, y esto es la pura verdad, aunque suena raro, es cierto ––me siento rodeado de amor. Es lo que siento. Cuando algo pasa como este evento ¿cómo es posible no sentirlo? Y no es un sentimiento nuevo. Es algo que he sentido durante años, claro no todo el tiempo, pero durante los últimos diez años más o menos, porque hemos visto y sentido cosas que sólo podrían ser posibles debido al poder del amor. Aunque suene cursi, es la verdad.
Tamika Cage: Gracias, Mu. Ahora escuchamos a Linn Washington.
Linn Washington: ¿Cómo te va, hermano?
Mumia Abu-Jamal: ¿Qué pasó, Doctor LInn?
LInn Washington: Gracias por el libro que me enviaste sobre los viejos niveles del racismo en el sistema judicial estadounidense. ¿Podrías decir un poco sobre esto? Porque algunas personas podrían pensar que las injusticias que estás viviendo empezaron con tu caso y, con un poco de suerte, van a terminar cuando se solucione tu caso, pero hay una larga historia tras ellas. ¿Podrías comentar sobre esta historia?
Mumia Abu-Jamal: Con todo gusto. Le envié al doctor Linn ––le digo doctor por el respeto que tengo para sus dotes periodísticos–– un libro que se llama Stroud’s Slave Laws. Fue escrito por un abogado de Filadelfia alrededor de 1855, estoy casi segura que era antes de la Guerra Civil. Aunque él era de Filadelfia, escribió en gran parte sobre las leyes en el Sur de Estados Unidos. Él estaba en contra del sistema de esclavitud y escribió sobre la irracionalidad de las leyes con respecto a la gente negra. Hay leyes generales y hay Códigos Negros. Estos códigos antes llamados Códigos de Esclavitud, fueron resucitados después de la Guerra Civil para maldecir las vidas de los negros ellos eran “libres” según la Constitución. Piensen en esto: Se acaba la Guerra Civil en 1865. En los siguientes años el Congreso federal aprueba las Enmiendas de la Reconstrucción ––las enmiendas XIII, XIV y XV–– las cuales otorgaron los derechos civiles y de ciudadanía a los africanos en Estados Unidos. Piensen en el derecho de participar en un jurado, en el derecho a votar. Tardaron unos cien años y costaron muchas protestas y mucho dolor para que la gente pudiera ejercer esos derechos. Y durante todo ese tiempo cuando la gente negra estaba sometida al sistema de avasallamiento muy parecido a la esclavitud en todo menos el nombre, había profesores de derecho, jueces, periodistas, capitanes de la industria que andaban hablando de un América libre. Pues, libre para ellos, pero no para millones de personas de piel negra. Y ¿adivinen qué? No es un país libre hoy en día. Hay una mujer que acaba de escribir un libro llamado El nuevo Jim Crow, una profesora de derecho de la Universidad de Ohio. Se llama Michelle Alexander. Les invito a leerlo, porque una vez que lo hagas, van a decir, “¡Maldita sea! ¡Todavía tenemos problemas muy graves!” Bajo la Constitución, se supone que la gente negra tiene la libertad de votar. Pero en el año 2000, a muchos ciudadanos, casi todos negros, les negaron el derecho a votar en Florida. Y esto cambió la historia del país. Pero nadie habla de esto. Entonces, todo no se trata de mí ni de nosotros que estamos aquí, sino de todo el mundo. Y si no nos despertamos, si no nos damos cuenta de eso, andaremos descabellados.
Tamika Cage: Ahora tenemos Dave Lindorff.
Dave Lindorff: Que tal, Mumia, me da gusto saludarte de nuevo.
Mumia Abu-Jamal: Igualmente.
Dave Lindorff: Sé que no lo has visto pero quería ver qué piensas del otro documental, Barrel of a Gun (El cañón del fusil).
Mumia Abu-Jamal: Tienes razón. No lo he visto, ni siquiera los trailers, pero varias personas me han platicado de él. He leído un par de artículos también. Me recuerda el viejo dicho “recibes lo que pagas”. Según lo que he leído, un adinerado donante republicano financió el proyecto, gastando mucha lana. Pero tan pronto que el cineasta aceptó la lana ya era hombre comprado y pagado. No podría hacer una pieza en apoyo a mí o ni siquiera una que critica el juicio porque nunca hubiera recibido el dinero. Y hay otro dicho que viene a la mente: “El dinero habla”. Es muy real.
Tamika Cage: Así es…alguien tenía una pregunta…
Voz: Soy Sekou Ahmad.
Mumia Abu-Jamal: Ah, hermano Sekou, gracias por el correo hermano. ¡Hermoso!
Sekou Ahmad: Siempre…cuando llegue a visitarte será como visitar a mí mismo cuando yo estaba en un ataúd de acero. Me pregunta es si el confinamiento solitario te ofrece algo de paz, porque cuando yo estaba en la población general, nunca encontré la paz…
Mumia Abu-Jamal: Pues yo nunca he estado en la población general…
Tamika Cage: Se nos acaba el tiempo.
Mumia Abu-Jamal: Permíteme contestar al hermano.
Tamika: Tenemos una pregunta rápida de una periodista.
Denise Clay: Soy columnista del Philadelphia Public Record… ¿Usted cree que la cobertura mediática de su caso ha sido adecuada?
Mumia Abu-Jamal: No. Como en el tribunal, ha habido dos lados—blanco y negro.
Traducción: Amig@s de Mumia de México

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