Anticapitalistas en la Otra

Anticapitalistas en la Sexta es un espacio de discusión y organización política de carácter anticapitalista e internacionalista, que busca enlazar las luchas y fortalecer la unidad de las y los trabajadoras de la Ciudad, el Campo, el Mar y el Aire, y del resto de l@s explotad@s por el sistema capitalista para avanzar en la construcción de un Programa Nacional de Lucha y su Plan de Insurrección. Como segundo propósito buscamos difundir las luchas, denuncias y actividades de los adherentes a La Sexta en el país y el mundo, y también de todos aquellos que que sin ser parte de La Sexta se encuentren abajo y a la izquierda.

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Video del mes: Palabras del mes: Es preciso no olvidar que en virtud y por efecto de la solidaridad del proletariado, la emancipación del obrero no puede lograrse si no se realiza a la vez la liberación del campesino. De no ser así, la burguesía podría poner estas dos fuerzas, la una frente a la otra, y aprovecharse, por ejemplo, de la ignorancia de los campesinos para combatir y refrenar los justos impulsos de los trabajadores citadinos; del mismo modo que, si el caso se ofrece, podrá utilizar a los obreros poco conscientes y lanzarlos contra sus hermanos del campo. CARTA DE EMILIANO ZAPATA A GENARO AMEZCUA Tlaltizapán, Febrero 14, 1918

Firma en contra de la reactivación del proyecto de despojo en Atenco

domingo, 4 de agosto de 2013

Votan IV. Día menos 7

 
 



Votan IV. Día Menos 7.

http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2013/08/04/votan-iv-dia-menos-7/

Votan IV.

Día Menos 7.

En el que se devela algo de lo que en otr@s admira el corazón zapatista,
se avisa que hay exent@s y se imparten consejos ociosos que nadie habrá
de seguir.

Agosto del 2013.

Bien, ya falta poco. Me refiero a los días que faltan para iniciar la
escuelita, no a lo que tenemos y queremos decir.

Si usted busca por ahí alguna escuela que le asigne un maestro, una
maestra, a cada estudiante individual, las 24 horas del día, que sea
gratuita y laica, y que le proporcione los alimentos y el hospedaje
mientras aprende-enseña, pues le deseamos buena suerte.

Como ya saben, la escolaridad de quienes asisten va desde el maternal
hasta el doctorado en el extranjero (y por “extranjero” no nos referimos
a otros países distintos al nuestro, sino al ser ajenos, extraños, así
que muchas instituciones educativas en nuestro país son extranjeras). Y
los calendarios se alargan desde los meses de vida hasta arriba de los
90 años. Todas y todos serán recibidos en el corazón colectivos que
somos, sin importar si viene a comunidad, o le toca en CIDECI, o en otra
geografía por la videoconferencia, o recibiendo los materiales de apoyo,
o aguardando su tiempo.

Tal vez usted alcance a darse cuenta del esfuerzo organizativo que esto
de la escuelita representa para los pueblos zapatistas.

Pero no se pregunte usted por qué y cómo un grupo de comunidades
indígenas decide hospedar, alimentar, convivir y compartir sus
conocimientos con un grupo de extraños, de diferentes, de otr@s. O cómo
es que el objeto de la limosna, la lástima, la pena y esos otros nombres
tras lo que se oculta el racismo, la discriminación y el desprecio, es
decir, los indígenas zapatistas, cometen la osadía de declarar que
tienen algo que enseñar y para eso erigen, como antes un barco absurdo
en plena selva, una escuelita tan grande que abarca el mundo entero.

O sí, pero también pregúntese cómo es posible que personas de los 5
continentes, de la más variada nacionalidad (ese truco barato de
banderas, fronteras y pasaportes), de grandes o pequeños conocimientos,
decide que sí tiene algo que aprender de personas que están catalogadas
en los grandes libros y en los discursos gubernamentales como
“ignorantes”, “retrasadas”, “marginadas”, “pobres”, “analfabetas”, y los
etcéteras que puede encontrar usted en los “estudios” del INEGI, en los
manuales de antropología, y en las palabras y gestos de asco de quienes
dicen gobernar el mundo.

¿Por qué gente de renombre o sin nombre, toma de su tiempo y lo emplea
en escuchar, y en la mayoría de los casos también en viajar, para
aprender de los pueblos zapatistas?

Porque lo que es a nosotras, a nosotros los zapatistas, no nos maravilla
nuestro continuo y persistente sube y baja en la lucha por la vida, es
decir, por la libertad. Lo que realmente nos sorprende es que existan
personas como usted que, pudiendo elegir destinos más amables, cómodos y
confortantes, deciden poner su corazón en las rebeldes montañas del
sureste mexicano para así, con nosotr@s, iluminar con un relámpago, un
agosto en el último rincón, en el más pequeño.

¿Por qué? ¿Será porque acaso intuyen, saben, conocen, que la luz no
viene de arriba, sino que nace y se crece desde abajo? ¿Que no es
producto de un líder, jefe, caudillo, sabio, sino del común de la gente?
¿Será que en sus cuentas lo grande empieza pequeño y lo que sacude al
mundo cada tanto, inicia con apenas un murmullo, quedo, bajo, casi
imperceptible? O tal vez imaginan cómo es el estruendo de un mundo
cuando se desmorona. Tal vez saben que los mundos nuevos se nacen con
los más pequeños.

En fin, que lo que en verdad debe de sorprender, es usted acá y con
nosotr@s, de este lado, pues. Y creo que es claro que no me refiero ni
al calendario ni a la geografía.

-*-

L@S EXENT@S

Nosotras las zapatistas, los zapatistas, hemos tenido la fortuna de
contar con el oído, la palabra y la mano compañera de hombres y mujeres
a quienes vemos hacia arriba por su altura moral. Algun@s de ell@s no
han dicho nada directamente sobre nosotr@s, ni a favor ni en contra.
Pero sus palabras sobre el rodar del mundo, lo hacen.

Y hay personas que podrían bien estar en el otro lado, con los de
arriba, o con quienes desde distintos lados ven en nosotr@s a un
competidor, un estorbo, una molestia, un enemigo, un animal imposible de
domar y domesticar. Allá, de aquel lado, podrían tener honores y
cortejos, homenajes y salutaciones. Para obtenerlos, bastaba tomar
distancia de nuestro paso o sumar su silencio al cómplice de otras, de
otros.

Algunas de estas personas aceptaron la invitación a la escuelita
zapatista por generosidad. En el alargado camino de su digno andar,
siempre mantuvieron los puentes al paso más pequeño, al más olvidado, al
nuestro.

¿Hubo otros, otras que también nos apoyaron antes? Sí, muchos, muchas, y
después, en la cresta de la nueva ola en turno, nos demandaron sumisión
y sujeción al nuevo ropaje que vestían nuestros perseguidores de
siempre, pero ahora de “izquierda”. Nos exigieron que, postrados,
agradeciéramos su apoyo callando frente a las injusticias de siempre,
adornadas con falsas palabras. Como el Mandón, nos exigieron obediencia.
Como al Mandón, les respondimos con rebeldía.

Pero estas otras personas compas, hombres y mujeres de diferentes
calendarios y geografías, nunca nos exigieron ni sometimiento ni
claudicación. Y aunque no pocas veces su mirada fue y es crítica con
nuestro andar, siempre fue y es compañera. Ellas, ellos son la prueba de
que apoyo no es subordinación (algo que la izquierda mundial todavía no
acaba de entender).

A todos ellos, a ellas las invitamos, sí. Pero no como alumnos. Según
nuestro entender, ellas y ellos entienden bien lo que es la libertad
según nosotros, nosotras las zapatistas. Los invitamos para hacerlos
partícipes de esta alegría de ver que nuestro paso, aunque pausado y
desconcertante, sigue y va hacia un solo destino, que también es el de
ellas y ellos.

Voy a escribir algunos nombres. No estarán todas, no todos. Pero al
nombrarlos a ellos y a ellas, nombramos a quienes deberían aparecer a
nuestro lado y, también, a quienes no están ya porque la muerte se
plantó en su camino. Pero están en nuestra memoria, que es lo único y
mejor que tenemos como arma y escudo. Nos harán falta, por ejemplo: la
actividad incansable de la compañera hermana Chapis; la firmeza de la
compa Rosa de Querétaro; la mirada-puente de Beverly Brancroft; la risa
alegre de Helena, la empecinada lucha de Martha de Los Ríos, la palabra
clara de Tomás Segovia; el sabio oído de José Saramago, los sentimientos
hermanos de Mario Benedetti, el ingenio de Manuel Vázquez Montalbán, la
serena consecuencia de Adolfo Sánchez Vázquez, el profundo conocimiento
de Carlos Montemayor, entre much@s otr@s.

Ellas y ellos, y algún@s otr@s, aunque aparecen en la lista de invitad@s
como alumn@s, no lo son. Están, para usar la jerga escolar, exentos.

Será bueno recibirlos y darles un abrazo, aquí o en la geografía desde
la que, generosos, nos miran y escuchan. Lleguen o no lleguen, estarán
junto nuestro, como lo que son: nuestras compañeras y compañeros.

Ahora sólo pongo el nombre de poc@s. Hay más. A todas ellas y ellos les
haremos llegar, junto a nuestro abrazo, admiración y respeto reiterados,
la carta de exención que es sólo un símil académico para hacerles saber
nuestra gratitud. Así que aquí están algún@s de quienes están exentos,
con honor, del curso “La Libertad según l@s zapatistas”:
.- Nuestras queridas abuelas y madres, las Doñas de Chihuahua y de
Sinaloa, en el México de abajo y a la izquierda.
.- Nuestras abuelas y madres de Plaza de Mayo, en la Argentina digna.
.- María Luisa Tomasini, nuestra abuela en Chiapas.
.- Pablo González Casanova.
.- Luis Villoro.
.- Adolfo Gilly.
.- Paulina Fernández C.
.- Óscar Chávez.
.- John Berger.
.- Carlos Aguirre Rojas.
.- Antonio Ramírez Chávez.
.- Domi.
.- Vicente Rojo.
.- Immanuell Wallerstain.
.- Gilberto López y Rivas.
.- Noam Chomsky.
.- María Luisa Capella.
.- Ernesto Cardenal.
.- Neus Espresate Xirau.
.- Marcos Roitman.
.- Gustavo Esteva Figueroa.
.- Jorge Alonso Sánchez.
.- Hugo Blanco Galdós.
.- Miquel Amorós.
.- Neil Harvey.
.- John Holloway.
.- Malú Huacuja del Toro.
.- Armando Bartra.
.- Michael Hardt.
.- Greg Ruggiero. .- Raúl Zibechi.
.- Eduardo Galeano.
.- Daniel Viglietti.
.- León Gieco.
.- Sylvia Marcos.
.- Jean Robert.
.- Juan Villoro.
.- Mercedes Olivera.
.- Bárbara Jacobs.
.- Mayor insurgente honorario Félix Serdán.
.- María Jesús de la Fuente Viuda de O’Higgins.
.- Inés Segovia Camelo.
.- Obispo Raúl Vera.
.- Bárbara Zamora.
.- El Mastuerzo.
.- Rocko Pachukote.
.- Francisco Segovia.
.- Zach de la Rocha.
.- Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas.
.- Juan Carlos Mijangos Noh.
.- Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), México.
.- Ignacio Del Valle.
.- Confederación General de Trabajadores, Estado Español.
.- Víctor Flores Olea.
.- Magdalena Gómez.
.- Brigada Callejera “Elisa Martínez”.
.- la banda tuitera.
.- la banda de medios alternativos.

-*-

Consejos ociosos (porque yo sé bien que no me van a hacer caso).

Sobre el ajedrez y las pesadillas.

Si, por ejemplo, a usted le toca su escuelita en la zona del Caracol de
La Realidad. Después de un día ajetreado, con ampollas en manos y pies,
pero con ese dolor alegre que sólo da el aprender, usted se sienta en
las afueras de la champa. Saca un cigarrillo y lo enciende mientras ve
cómo la luz de la tarde va cediendo a las sombras de la noche. Ve su
entorno como si todo se moviera en cámara lenta. Hay como un silencio de
lo cotidiano, lo que ahora le permite apreciar el empecinado aserrar de
los grillos, la lucecita juguetona de los cocuyos, el zumzum de los
mosquitos. Entonces usted se decide y saca su tablero portátil de
ajedrez. Está usted acomodando las piezas, cuando se acerca un niño o
una niña (usted calcula: entre 8 y 10 años) y se coloca a su lado, en
cuclillas. La niña-niño mira con curiosidad lo que usted hace y le
pregunta, con una inocencia fuera de toda sospecha: ¿y qué es eso? Usted
se siente halagado de tener la oportunidad de enseñar algo, sobre todo
después de que desde que llegó se la ha pasado recibiendo correcciones
de su Votán y de la familia con la que ahora vive. Así que le da una
chupada al cigarrillo y dice: “Ah, es un juego, se llama ajedrez”. Y
aquí viene el momento decisivo. Usted tiene la tentación de decir lo que
no debe decir. Piensa que, después de todo, es sólo un niño-niña y que
será divertido enseñarle ese juego misterioso de inteligencia, táctica y
estrategia. Entonces usted dice las palabras malditas: “¿Quieres que te
enseñe cómo se juega?”. Ya. Su suerte está echada. La niña-niño dirá,
con inocencia, “bueno, a ver si puedo”. Después: la pesadilla. Pasando
los primeras explicaciones “éste se llama peón”, “éste alfil”, “éste
caballo” y así, el niño-niña, se sentará frente suyo y ya. Usted se
pasará toda la tarde y parte de la noche escuchando que le dicen “jaque
mate” una y otra vez. Ya más tarde, poco antes de que el sueño soñado
ocupe el lugar del sueño real, usted murmurará: “Maldito Sup, debí
haberle hecho caso”. Yo, cerca y lejos, encenderé la pipa, le daré otro
bajón a mi bolsa de galletas de animalitos y pensaré: “odio decir que se
los dije, pero se los dije”. He escuchado maldecir en decenas de idiomas
diferentes, cuando los “maestros” de ajedrez son apaleados por l@s niños
de la zona de La Realidad. Después de todo, por algo a este lugar le
dicen “La Realidad”, ¿no?

Sobre el Futbol.

Si, por ejemplo, a usted le toca en la zona del Caracol de La Garrucha.
Misma situación que la anterior. Ahora es un niño que trae un balón
jugueteando en las manos. Ahora le está diciendo-preguntando-retando a
usted con un “¿Y en tu pueblo donde vienes saben jugar futbol?”. Usted
entonces siente que en las venas se le agolpan Pelé y Garrincha,
Maradona y Cruyff, Ronaldo y Messi (no en un Table Dance, se entiende),
Puskas y Di Stéfano (¿me fui muy lejos en el calendario?), o lo que
corresponda en sus geografía y calendario. Yo le aconsejo que sólo
sonría y pregunte por el clima o lo que sea, pero… usted empieza a ver
todo rojo y, bueno, siempre ha pensado que el chovinismo deportivo es
bien tolerado incluso en la izquierda más radical, así que, sin hacer
caso a mi consejo, se ajusta sus botas-botines-tenis-chanclas-
dedos, y
se pone de pie con un “¿Que si sabemos jugar futbol en mi pueblo donde
vengo?, ahora vas a ver. Vamos”. Ya de noche, cuando usted esté en la
duermevela del buen reposo, hará el recuento de los daños y se dirá que
falló el portero, la defensa, la media, la delantera, el árbitro, la
cancha empinada, el lodo y la mierda del ganado, que después de todo la
goliza recibida no fue tan mala, que quedaron que otro día la revancha.
Pero, con el último bostezo, usted murmurará: “Maldito Sup, debí haberle
hecho caso”. Yo, cerca y lejos, encenderé la pipa y me recostaré
mientras pienso: “odio decir que se los dije, pero se los dije”. He
visto equipos multinacionales de auténticos “cracks” del balompié
sucumbir en los “campos de futbol” del Caracol de La Garrucha. En esa
zona, hasta las vacas le saben a la magia del rodar de un balón.

El Pozol Agrio.

En cualquier zona que le toque de cualquiera de los 5 caracoles. “¡Hay
fiesta!” escucha que dicen. Se levanta usted, aunque todo el cuerpo le
duele como si se hubiera pasado todo el día tratando de abordar un
transporte público, en hora pico y en su geografía. Se acerca a donde
está la bulla. Entonces escucha que gritan con júbilo “¡pozol agrio!”.
Hágame caso: dé media vuelta y regrese a la champa que le toca. Si
alguien le ofrece, usted discúlpese con un “gracias, ahora estoy muy
lleno” y tóquese la panza con satisfecho énfasis. Pero, doble contra
sencillo, tal vez usted se diga a sí mismo “Bueno, vine a compartir, así
que también debo compartir la alegría que parece provocar eso que llaman
pozol agrio”, y va y pide que le den un vaso-taza. Cuando pase usted la
noche entera sentado en la letrina, tendrá la necesidad de encender un
cigarrillo, manque no fume, y a la fugaz luz del mechero, usted pensará:
“Maldito Sup, debí haberle hecho caso”. Yo, no tan cerca y sí lejos,
encenderé la pipa y, mientras murmuro “odio decir que se los dije, pero
se los dije”, me retiraré más aún, porque, créame, no hay tabaco que
cubra ese olor.

La Comida.

Si piensa que algo puede hacerle daño, o sabe que le sienta mal, o le
está cayendo mal a su panza, no lo coma. No se sienta obligad@ a comer
lo que no puede. No lo van a mirar mal, ni será expulsado de la
escuelita, ni lo criticarán, ni nada de eso. En cambio le darán medicina
para la panza y le preguntarán qué puede comer que no le siente mal.
Porque bien sabemos nosotros, nosotras, que del alimento, lo que alegra
y nutre está en la palabra que lo sazona. Y sí, puede traer usted lo que
guste de comer, siempre y cuando lo comparta.

Y no me refiero a que le dé a cada quien una porción, sino que comparta
el cómo se prepara eso, cómo se come, cuál es su historia. Y no,
compartir el dolor de estómago no es parte de la vida comunitaria.

El Recreo.

Sí, puede traer un balón, una guitarra, una obra de teatro, una
película, una historia que contar. Sólo recuerde: todo en el colectivo.
No, no el colectivo del o con el que viene, sino su colectivo acá: su
familia y su Votán. Si escucha que alguien dice “qué alegre está esa
tonelada”, no piense que se refiere al peso del tercio de leña o del
bidón de agua. Es sólo una de esas extrañas traducciones que acá
abundan: por “tonelada” se refieren a “tonada”. De nada.

Las consignas.

“Abandone usted toda esperanza de rima”, debería leerse al entrar a una
comunidad zapatista. Si cerca suyo alguien está ensayando una “consigna”
para la fiesta de bienvenida o de fin de curso, y usted escucha que dice
“no que no, sí que sí, somos un chingo y venceremos”. No se le ocurra
decir que no va así o que no rima, porque entonces será acribillado con
“¿por qué?, ¿acaso no somos un chingo?, ¿acaso no venceremos?” Y al
final un “pero me entendiste, ¿no?”

-*-

Vale. Y no olvide empacar tres cosas básicas: algo para el frío, algo
para la lluvia y algo en que atesorar la memoria.

Desde las montañas del Sureste Mexicano.

SupMarcos.

México, Agosto del 2013.

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De Alí Primera, la clásica “No basta rezar” en voz de un zapatista en el
pasado Festival de la Digna Rabia, en Chiapas, México.

http://www.youtube.com/watch?v=0WtBVZ5tobY

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Grupo musical de compas zapatistas de Los Altos de Chiapas.

http://www.youtube.com/watch?v=vhR3HEy0i3c

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Bailable regional interpretado por niñas zapatistas en Chiapas, en el
Festival de la Digna Rabia.

http://www.youtube.com/watch?v=oYdUDTThyU0
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